San Juan de las noches encendidas,
dispón de mi sueño tú que olvidas.
Balcón al jardín de la memoria
que florece la victoria
del verano en el jazmín.
Confín de la aurora más cercana
donde espera mi ventana
otro cielo de carmín.
San Juan, estas manos aprendidas
aún no comprenden mis heridas.
Están de repente en la frontera,
viendo arder la primavera,
ya manchadas en hollín.
Sin fin, entre nunca y la mañana
devorando mi alma humana
cada día en un festín.