La perla de Portugal

Cuando anochece Lisboa
el fado parte un cristal
en la garganta de Alfama,
la perla de Portugal.

Recorre la calle el canto
llevando su llanto al mar
por un amor marinero
que nunca va a regresar.

Todos los pasos que pierde
sin rumbo la madrugada
en brazos del vino verde
por calles desordenadas

miramos la misma estrella,
tuvimos la misma cuna,
llevamos la misma huella
que deja al besar la luna.

Alfama canta y no sabe
que entre el amor y la ira
desde San Pedro de Alcántara
el Barrio Alto la mira;

que sueña poder cruzar
con ella la Baixa un día,
dormido en las cuerdas muertas
de su guitarra vacía.

Todos los pasos que pierde
sin rumbo la madrugada
en brazos del vino verde
por calles desordenadas

miramos la misma estrella,
tuvimos la misma cuna,
llevamos la misma huella
que deja al besar la luna.

Hacia las altas almenas
de rojo por los tejados
avanza el sol, a la espera
silencio trae del amado.

Alfama vuelve a su sueño
su canto que desvanece
y el Barrio Alto despierta
cuando Lisboa amanece.

Juan Barrios

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