Tu nombre en el talón

Abandoné tu nombre
por una herida en el costado izquierdo
en el final de un mar desconocido;
donde a los hombres cura del recuerdo
la enfermedad amable del olvido.

Me devolvió tu nombre
la soledad que esconden los espejos
de la ciudad vestida de verbena;
otra mujer cargando tu reflejo
en la morena piel de la veintena.

Y a mi que guardo a salvo el corazón al lado de las botas,
vencido de escribirle mi canción a la derrota,
se me clavó tu nombre en el talón.

Y comprendí de pronto
la joven flor que riegas todavía,
la soledad azul de los casados;
sobre tu piel despierta la alegría
de los domingos para enamorados.

Y a mi que guardo a salvo el corazón al lado de las botas,
vencido de escribirle mi canción a la derrota,
se me clavó tu nombre en el talón.

Quise volver entonces
y en el regreso nunca haberme ido;
corrí las calles lentas del pasado,
pero voló sin rastro tu vestido
como la noche peina los tejados.

Y a mi que guardo a salvo el corazón al lado de las botas,
vencido de escribirle mi canción a la derrota,
se me clavó tu nombre en el talón.

Juan Barrios

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