Hermano,
de esta ya no me levanto;
nunca he descuidado tanto
como descuidé por ella.
Contra dios en su querella con mi suerte
voy buscándome la muerte;
en mis ojos se oyen gritos;
por favor, te necesito.

Hermano,
sólo he sido un hombre triste
que encontró lo que no existe
con mis manos en las de ella.
Escapé de las estrellas porque vino
y a su lado en el camino
olvidaba el infinito;
por favor, te necesito.

Sálvame de mí,
llévame al que fui,
huyo de mi voz cuando la nombra.

¿Dónde me perdí?
Debo desde allí
desandar los pasos de mi sombra.

Hermano,
paso noches a la espera
de su llave en la escalera
sin saber muy bien qué espero.
Alimento el cenicero de esperanza
sujetando la balanza
del olvido y el delito;
por favor, te necesito.

Hermano,
la mentira del artista
me ha dejado un egoísta
que me asusta en el espejo.
Ya no quiero hacerme viejo sin su risa,
sin la vida que improvisa;
ya no quiero estar maldito,
por favor, te necesito.

Sálvame de mí,
llévame al que fui,
huyo de mi voz cuando la nombra.

¿Dónde me perdí?
Debo desde allí
desandar los pasos de mi sombra.