Eres una luna oscura
que ha aprendido a caminar
y por eso copia el mar
el vaivén de tu cintura.

Si me pierdo en este afán
de seguirte hacia la pena
sé que nunca encontrarán
nuestras huellas en la arena.

De tu mano en la cornisa
diminuta del presente
he aprendido a ser valiente
porque la vida improvisa
y mientras huye la gente
hacia el futuro con prisa
para mí nada es urgente
más allá de tu sonrisa.

Pero sufro mal de altura
y al salir de tu portal
vuelvo a ser un animal
enfermo de su estatura.

Las aceras se atropellan
en el vértigo del vino
y se apagan las estrellas
que conocen mi destino.

De tu mano en la cornisa
diminuta del presente
he aprendido a ser valiente
porque la vida improvisa
y mientras huye la gente
hacia el futuro con prisa
para mí nada es urgente
más allá de tu sonrisa.