He guardado algunos días
para flores de febrero,
colocados con esmero
entre páginas vacías.
Como lenta enfermedad
que por miedo nadie nombra
ha crecido la verdad
en las alas de mi sombra.
Ya no puedo hablar de ti
ni alejarme de la luna;
he aprendido que perdí
apostando la fortuna
y mi amor es un jardín
que arrasó la primavera:
infinito de postín
y con lágrimas de cera.
Volveré a los bares de antes
en la noche de estos días
con mentiras elegantes
a buscarte todavía
porque corre el corazón
con los párpados cerrados
y el recuerdo es un jirón
que nos queda del pasado.
Cuando aflore la verdad
de la charca del engaño
y haya sólo soledad
a la vuelta de los años
aunque olvides el rencor
y mis pasos tu camino
guardará nuestro sabor
el silencio de este vino.
Volveré a los bares de antes
en la noche de estos días
con mentiras elegantes
a buscarte todavía
porque corre el corazón
con los párpados cerrados
y el recuerdo es un jirón
que nos queda del pasado.