El mar, el sol.
La Ropa tendida.
Calma en las hojas de palma.
Dos mariposas persiguiéndose.
Aviones que suben, el cielo sin nubes.
Tu pelo salado que duerme a mi lado.
Cacao, caféen un doble amargo.
Fin para el viaje más largo.
Un jirón de memoria.
Rimar por derribo, placer sin euforia.
No hay guitarra pero escribo.
Porque nada terminasi comienza nada.
Cantas y cocinas en chanclas.
Sobre el doble azul un barco se ancla.
Ya sé que no somos los mismos,
pero soy el de entonces.
Conozco el dialecto de tus manos.
Tu pequeño abismo
de mirar lejano
ya no me puede engañar.
Sin temor ni testigo
del verano contigo.